Condenados medios
Por @RLescanoMendez. Las imágenes transmitidas esta semana en varios noticieros de señal abierta que muestran cómo un padre seduce a su hija para violarla, debe, tras el shock, crear una condena contundente hacia nuestros medios de comunicación que, desde ya, por lo menos personalmente considero, se han vuelto de depravación.
Han cruzado la línea. Una línea, es verdad, que no distancia mucho de lo que veíamos cotidianamente con las imágenes mencionadas. Pero una línea al fin y al cabo que muestra su relevancia en las reacciones inmediatas –ahí frente al televisor, con el pan en la mano y la familia en la mesa- que han generado. Han cruzado la línea que divide al aun debatible mal periodismo de la degradación condenable. Han cruzado la línea que, muy difícilmente, señores, podrán volver a cruzar de vuelta.
Es condenable porque no se trata de un error. Un error de tal magnitud no pasa desapercibido ni por la madre quien decidió entregar el video a los medios, ni por el productor, el (la) conductor (a), los editores y demás miembros de la cadena de producción noticiosa. Un error no se comete una y otra vez, en diferentes noticieros, en diferentes medios, en diferentes horarios, por una sencilla razón: un error no se goza. Para un error basta una rectificación. Ustedes, ni preocúpense en hacerlo.
Lo que ahora debe preocupar es quién los condena tajantemente. Ni el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) ni la Defensoría del Pueblo, ni el ministro de transporte y comunicaciones, Carlos Paredes, ni “el defensor de los consumidores”, el congresista Carlos Delgado, ni muchos otros han condenado este hecho. ¿Quién entonces? ¿A quién o dónde debemos acudir?
Debemos acudir a las bases. Las bases sobre las que se apoya un sistema de medios de comunicación totalmente descontrolado. Un sistema en los que los medios se han perdido en la libertad y han terminado en el libertinaje. Y el libertinaje no es un derecho que sirva como argumento para negarse al control.
No son todos, es verdad. Muchos no lo han hecho, pero tampoco se han expresado al respecto, como si lo sucedido estuviera dentro de los parámetros de la libre competencia. Es, por lo contrario, un delito quizá no mencionado expresamente en la ley pero sí en la conciencia, tan condenable como la misma violación. Sí, nos han violado y nadie le ha importado. Entonces qué.
Los medios solos se han condenado al debate: ¿libertad o libertinaje?
“The TV got them images.
Tv got them all. It’s not shoking!
(…) Is it not your problem?”
(Jane’s Addiction- Ted, Just Admit It…)